Planet Diversity World Congress on the Future of Food and Agriculture

Unidos por un futuro diverso

Motivos para acción

La progresiva desaparición de la biodiversidad y el cambio climático representan probablemente los riesgos ecológicos más importantes a los que se enfrenta la humanidad en la actualidad. Por su impacto, podemos llegar a creer que estos dos fenómenos íntimamente relacionados son catástrofes naturales que ponen en peligro nuestra civilización. Sin embargo, son el resultado de las formas de civilización dominantes en la actualidad. ¿Podemos enfrentarnos a estas amenazas globales con las mismas recetas que nos han llevado al punto crítico de la historia de la humanidad y de la naturaleza en el que nos encontramos? La alimentación y la agricultura se encuentran en el corazón del problema. Con certeza, la aceleración de la industrialización, la uniformización, y la globalización de la agricultura y la producción de alimentos no representan una solución; al contrario, con gran probabilidad esta combinación sólo contribuirá a agudizar el problema.

Queremos organizar un festival y un congreso por la diversidad en mayo de 2008, coincidiendo con la reunión del Convenio sobre la Diversidad Biológica y del Protocolo de Cartagena sobre Seguridad de la Biotecnología, que se celebrará en Bonn, Alemania. Al celebrar este acontecimiento de forma paralela a estas importantes citas internacionales, queremos producir un impacto real, ejerciendo presión sobre las negociaciones gubernamentales, sobre todo las que hacen referencia a la responsabilidad y la reparación de daños causados por los OGM. Planet Diversity celebrará la biodiversidad natural y agrícola, la diversidad cultural de los alimentos y la agricultura. Su principal objetivo es discutir cómo productores y consumidores, así como sus comunidades, pueden cooperar para enriquecer y defender la diversidad natural y cultivada de plantas y animales.

Estamos siendo testigos de la aparición de un movimiento global procedente de múltiples direcciones que se une por la causa común de la defensa de la diversidad contra tendencias destructivas y amenazadoras en la producción agrícola, la explotación agraria y la producción de alimentos. La iniciativa de esta “Cumbre mundial” surgió de la 3ª Conferencia Europea sobre Regiones Libres de OGMs, Biodiversidad y Desarrollo Rural en abril de 2007. Su meta es constituir una oportunidad de colaboración mejorada y enviar un mensaje común a los representantes de los gobiernos reunidos en Bonn sobre biodiversidad y bioseguridad.

Diversidad de movimientos

El control global y la standardización de los productos agrícolas y de las semillas colisiona de forma directa con el concepto de diversidad local y regional en la agricultura y la investigación agrícola. Esta dicotomía se manifiesta en diferentes movimientos, cuyo común denominador más importante continúa siendo el rechazo a las cosechas y el ganado modificados genéticamente en la agricultura y la alimentación. Estos tienen su base en un movimiento multifacético y diverso surgido de debates locales y globales sobre alimentos y su producción.

Empezando por Europa – pero cada vez más a nivel mundial – las regiones, las comunidades y las alianzas de granjeros están declarando sus tierras regiones libres de OGMs. Exigen autodeterminación en el desarrollo rural y ponen el acento en la diversidad local y en sus tradiciones agrícolas y su patrimonio alimentario.


La mayoría de los consumidores en todo el mundo rechazan los alimentos modificados genéticamente y quieren decidir por sí mismos qué comer. Muchos de ellos piden productos sostenibles e inalterados procedentes de sus propias regiones y quieren asumir responsabilidades en este sentido. Buscan el diálogo con los productores y quieren promover alternativas saludables, sabrosas y justas frente a la agricultura y la ganadería industriales más destructivas. Algunos consumidores, como Slow Food, quieren incluso actuar como co-productores de alimentos buenos, limpios y justos, y participar activamente en la agricultura local y regional, entre otras cosas para recuperar el acceso a un nivel de calidad que ya no encuentran en los supermercados.

En la lucha mundial contra el hambre y la pobreza, que habitualmente se desarrolla en las zonas rurales, el desarrollo agrícola juega un papel decisivo. En este caso, se trata de si la producción agrícola y el procesamiento de alimentos permiten el acceso de las personas que viven en la región a la alimentación y al conocimiento, o si en cambio estos son considerados por la producción industrial ultraracional como elementos perturbadores que hay que expulsar a los suburbios de las megaurbes, donde su trabajo ya no es necesario.

La tierra trabajada siguiendo los principios de la agricultura orgánica constituye la parte más significativa de las “zonas libres de OGMs”. Este movimiento representa quizás la revolución más importante en lo que respecta a la fundación ecológica de la agricultura y su continuo desarrollo. Sin embargo, los estándares estatales y globales para la etiquetación y la distribución de productos orgánicos sólo llega a captar una parte de todos los alimentos producidos según los principios orgánicos y no llega a incluir importantes mejoras e innovaciones eco-agrícolas existentes.

Cada vez más granjeros y hortelanos están organizando sus redes contra las patentes y la privatización de las semillas en las manos de unas pocas corporaciones multinacionales. Estas redes trabajan para preservar uno de los recursos más antiguos de la humanidad por el bien común y por las futuras generaciones. No se trata sólo de las semillas en sí mismas, sino también del conocimiento y la cultura que se encuentra en el interior de cada semilla. En este sentido, los defensores de la preservación de las semillas y los agricultores forman parte de un movimiento aún más amplio a favor del libre intercambio y el acceso al conocimiento y la experiencia que abarca todas las áreas, por ejemplo también el desarrollo y la distribución de software.


Las mujeres son las que llevan a cabo la mayoría del trabajo agrícola en el mundo. Tradicionalmente, las mujeres son las depositarias del conocimiento más precioso en lo que respecta a la preservación de las semillas y los diversos usos nutricionales y medicinales de las plantas. Sin embargo, el acceso a los medios de producción (tierra, propiedad, tecnología, conocimiento) suele mantenerse alejado de las mujeres tanto en la agricultura tradicional como la industrial. Superar esta injusticia fundamental es el objetivo de los movimientos y las redes de mujeres en todo el mundo, una lucha que promete desencadenar lo que podría representar el mayor potencial de innovación en la batalla contra la pobreza y en la mejora de la producción de alimentos y del desarrollo rural.


Los datos globales sobre producción agrícola (cada vez menos con fines alimentarios) suprimen o subestiman la cantidad de alimentos producidos para su inmediato consumo por familias y comunidades. La agricultura de subsistencia, especialmente la de variedades locales y abandonadas, continúa jugando un papel importante en la producción de alimentos, no sólo en los llamados países en vías de desarrollo, sino también en todo el mundo, particularmente en situaciones de crisis. Por interponerse en el camino del comercio global y de la agricultura industrial, la agricultura de subsistencia es tildada de retrógrada. Sin embargo, algunas de estas iniciativas constituyen los Jardines del Futuro, al preservar opciones, tradiciones y conocimientos importantes, proveer el autosuministro ecológicamente más eficiente a menor energía y mayor aportación de trabajo, y contener un enorme potencial de innovación.
Al mismo tiempo, los huertos privados juegan un papel cada vez más importante en los países industrializados para la preservación de variedades que han desaparecido del mercado. La frescura, el sabor y la relación directa con los alimentos son algunos de los motivos para disfrutar de este tipo de horticultura de subsistencia de lujo.

A lo largo de la pasada década, han surgido fuertes críticas hacia los mecanismos y las consecuencias de la globalización del comercio y de la producción, incluyendo un crítico y polémico juicio de la Organización Mundial del Comercio (OMC) y del club de élite de los gobiernos del G8. Alimentándose de esta insatisfacción ha emergido un nuevo movimiento global en busca de un orden mundial justo y sostenible más allá del control corporativo y militar. También alternativas prácticas como el movimiento de comercio justo, que ofrecen oportunidades de desarrollo a través de relaciones más directas y justas entre consumidores y productores, representan un deseo común por alterar el camino de la globalización.


La "soberanía alimentaria" se ha convertido en una esperanzadora referencia común para este y otros movimientos sociales en todo el mundo, en la que los pequeños granjeros y sus organizaciones juegan un papel crucial.

Diversidad y Complejidad

El hilo común de todas estas iniciativas en su lucha por superar los desalentadores desafíos a los que se enfrenta la humanidad (hambre y pobreza, degradación medioambiental, cambio climático, tendencias destructivas en la producción de alimentos y en la estructura de la agricultura) es que estos movimientos han recurrido al único principio que la historia natural ha mostrado como válido para la adaptación en circunstancias cambiantes: la diversidad.

La diversidad constituye complejidad, no sólo en los ecosistemas, sino también en las relaciones sociales. Es un desafío cultural, económico y científico para todos nosotros el poder entender mejor esta complejidad y manejarla con la necesaria precaución y el respeto apropiado – para ajustarse a esta realidad y usarla por el bien común.

En efecto, estamos hablando de la diversidad

  • de la flora y la fauna que directa o indirectamente se explota en la producción agrícola y de alimentos;
  • de las tradiciones regionales y culturales en las prácticas alimentarias y agrícolas;
  • del conocimiento y sus formas de transmisión; y
  • de la innovación y el desarrollo de soluciones sostenibles.

Los conceptos basados en la diversidad y la complejidad pueden colisionar con las soluciones simples y efectivas del mercado. La simplificación de los retos reduciéndolos a unos pocos aspectos dominantes –por ejemplo al máximo beneficio, al efecto más rápido, al máximo incremento del rendimiento o a la mayor distribución posible de un solo producto en el mercado global—suele llevar a la maximización de los problemas resultantes. Lo que en un primer momento puede parecer el remedio mágico a menudo acaba complicando y agravando el problema. Las complicaciones que surgen de grandes sistemas jerárquicos son inversamente proporcionales a la complejidad de sistemas no jerárquicos. Es comparable a la diferencia entre el mando y la participación, entre el control y los ciclos de retroalimentación.


Este aspecto es también relevante para muchas tecnologías y enfoques científicos, y también para los conceptos políticos y económicos de agricultura y producción de alimentos en la ayuda al desarrollo y la protección medioambiental. Algunas modas pasajeras como han sido la ingeniería genética, la creencia irracional en las ventajas de los agrofueles y las plantas energéticas, las recetas neoliberales para la recuperación de las economías y del comercio mundial, los monocultivos que sirven para la optimización a corto plazo de las cosechas, o los gigantescos proyectos hidráulicos y otras formas de megalomanía infraestructural parecen padecer la misma enfermedad: la simplificación excesiva y la ignorancia hacia la complejidad de las redes y las dependencias ecológicas, económicas, regionales y culturales. 

 

 

¡La Diversidad es Bella!

El compromiso por la diversidad y la complejidad de, por una parte, las redes locales y regionales y, por otra, el contexto global – el muy celebrado “piensa globalmente y actúa localmente” –se encuentra en las antípodas de la estrategia de las corporaciones multinacionales y del juego de poder geopolítico y militar de los estados. La diversidad, además, significa una revolución en cómo percibimos los problemas y cómo buscamos posibles soluciones en nuestras mentes. Pone en cuestión las normas sociales y las limitaciones naturales del poder de acuerdo con la tasación de cada individuo y cada forma de vida. Se afirma que la preservación de la diversidad es el mejor seguro contra la ignorancia humana y la arrogancia, pero también es el mejor camino para asegurar las máximas opciones para nosotros y las futuras generaciones.

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